Universidad de San Carlos de Guatemala Centro Universitario de Occidente Quetzaltenango
Carlos Rafael Yllescas M.  
 
  Algunas consideraciones sobre salud mental 18-02-2018 10:09 (UTC)
   
 

 

Universidad de San Carlos de Guatemala

Centro Universitario de Occidente

Licenciatura en Psicología

Psicoterapia I.

Lic. Carlos Rafael Yllescas Mijangos

 

 

           

 

ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA SALUD MENTAL

Autor: José Luis Aguirre

 

La pregunta es sobre qué función cumple hoy una praxis de Salud Mental sobre todo las implementadas desde el Estado, en una época donde lo punible son los más pequeños e íntimos actos de la vida cotidiana.

 

La salud mental está entre signos de interrogación, esto se refiere, al menos para algunas perspectivas, no a una pregunta sobre su existencia, sino a una mirada sobre su función, su proyecto.

 

Como producto de una construcción social e histórica dentro del desarrollo de las ciencias humanas, en particular de la Medicina y su brazo armado la Psiquiatría, sin olvidar a la Psicología y al Psicoanálisis, el concepto de Salud Mental surge en el contexto de la segunda postguerra mundial en el naciente Estado de Bienestar, cuando a la luz de las atrocidades cometidas por los regímenes totalitarios, desde el Psicoanálisis fundamentalmente, se critica ferozmente, toda la metodología psiquiátrica que no difería en un grado muy extenso a las maneras de los campos de concentración nazis.

 

Este desarrollo teórico fue un impulso importantísimo a la hora de desujetar a los cuerpos de esos prisioneros de la incapacidad e impotencia de la psiquiatría, que siempre buscó, y aún hoy lo hace, ese lugar cerebral o esa enzima, o conexión de neurotrasmisores fallidas que produce un sujeto no adaptable a una percepción socialmente concensuada.

 

Ahora bien, esta crítica, y no lo podemos olvidar, nace en el seno de un reacomodamiento del capitalismo de postguerra, donde si bien en los primeros años de los movimientos desinstitucionalizantes, se logró la abolición de ciertas prácticas (electroshock, coma insulínico) no logró poder detener otras que fueron la fuente de alimentación para que en la década del setenta los hospitales psiquiátricos en nuestro país alcanzaran a colmar su máxima capacidad para encerrar a los desviados.

 

Y no se logró por que las causas del encierro no estaban dentro del hospital sino que éste es necesario para albergar al ejercito de mano de obra de reserva del capitalismo, y decir capitalismo es hacer existir instituciones de encierro, cárcel y manicomio, el motivo no es muy complicado, el deseo humano es indominable.

 

El manicomio hoy es un problema para el Estado, que no es de bienestar sino un garante del libre mercado, ya que debe mantener a través de un presupuesto a una cantidad de personas que no representan una reserva de nada, y que podrían estar en las calles como tantos miles de esos otros, muertos civiles. Es decir antes el encierro hoy la indiferencia.

 

Por ello se han tornado sumamente sospechosos esos planes de desmanicomialización, por que no es lo mismo otorgar la libertad que abandonar a las personas.

 

Pero la pregunta es sobre la función de la Salud Mental, y esto porque se está tornando funcional en ciertos aspectos a una nueva modalidad de Estado, por ejemplo en cuanto a su alcance a sectores populares donde el conflicto latente es de una dimensión ciertamente no calculable y donde desde su intervención con metodologías de penetración en todos los aspectos de las vidas de las personas, biológico, psicológico, social, comunitario, han penetrado en ellos, en sus relaciones intra e interpersonales.

 

Imaginemos una red de pesca con el mallado abierto, con una medida determinada, esa red retenía ciertas piezas, de un tamaño determinado, y dejaba pasar por sus intersticios a los peces más pequeños, esto era la modernidad, peces psicóticos, peces criminales, asesinos, violadores, subversivos, etc.

 

La red posmoderna o globalizada ha estrechado la distancia entre sus hilos, la malla se hizo mas pequeña y ahora no solo caen los peces gordos sino los mas pequeños, los que antes no eran punibles, el chiquitaje. Esta red los alcanza a todos, cada vez más la malla se aprieta y nos aprieta. De los traficantes de drogas a los consumidores de un porro.

 

Hay intervenciones sobre la infancia, sobre la madre soltera, los desocupados, violencia familiar, adicciones, chicos de la calle, se brinda en muchos casos un asistencialismo que mitiga cualquier intento de movimiento autogestivo de las comunidades y las personas, ya no el panóptico en lo alto, si en el interior de cada sujeto, grupo o comunidad, los ojos del estado son los interdisciplinadores agentes de la salud.

 

Cuando digo que es funcional hago referencia a la lucha que da la salud mental a la resistencia que oponen los grupos marginales al sistema de producción.

 

¿Porqué la interdisciplina? Un solo par de ojos ya no alcanza? ¿Qué otras cosas hay que se ocultan a una sola mirada? ¿Qué es lo que no se alcanza a develar? Y sabido es que la interdisciplina es hija de la salud mental, un concepto solidario. Un concepto encubridor de las limitaciones que muchos sujetos practicantes de una disciplina tienen, ya sea en el campo conceptual propio o en su praxis, donde la recurrencia a otros "especialistas" hace de suplemento de las carencias disciplinares y donde se construye un imaginario que hace intentar una holística de la subjetividad.

 

Qué podría esperarse de un concepto que es producto de las transformaciones de aquellas tecnologías de la medicina y la religión que un principio aniquilaron a los naturales, aborígenes, gauchos, luego encerraron a los inmigrantes en los manicomios por los conceptos elaborados por el higuienismo, el alienismo y la medicina social y hoy tratan de calmar los efectos desbastadores de la desocupación , la soledad y el ideal del dinero.

 

En la actualidad no existen las cadenas que Pinel rompió para liberar a sus locos, ya casi se están por derrumbar las paredes de los Open-Doors, al desborde sexual lo controla y castiga el HIV, existen otras cadenas, paredes y plagas.

 

Si la salud mental como praxis no hace resistencia y no trabaja para ayudar a que otros sostengan las suyas será la nueva policía, cazadora de los nuevos locos, o lo que es lo mismo decir, de los opositores políticos.

Buenos Aires, febrero de 2000

 
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