Universidad de San Carlos de Guatemala Centro Universitario de Occidente Quetzaltenango
Carlos Rafael Yllescas M.  
 
  El amor, una locura que se puede explicar gracias a la ciencia 25-09-2017 04:14 (UTC)
   
 
El amor, una locura que se puede explicar gracias a la ciencia
    
Un reciente estudio londinense analiza todo lo que se activa en nuestro cuerpo al enamorarnos.
 
El amor, protagonista de algunas de la historias más inverosímiles de la humanidad. Ese que nos lleva a cometer locuras de todo tipo e incluso enamorarnos de personas que en la vida imaginaríamos que nos atrajeran lo más mínimo. Un inexplicable sentimiento incapaz de definir con totalidad, pero que nos ata a otra persona, a nuestra alma gemela, cuando es verdadero.
 
Pero, ¿cómo nace esto?, ¿existe el amor a primera vista?, ¿hay alguna base científica que explique el origen de algo tan aparentemente irracional? Desde siempre, hemos achacado todo esto a algo visceral, algo que se escapa al razonamiento lógico o científico y ligado a los sentimientos y, a veces, a la incoherencia. Sin embargo, miembros de la University College de Londres han comenzado a discernir el posible motivo: una cuestión de química.
 
Su ejercicio comenzó con el estudio de imágenes de cerebros enamorados. La primera conclusión a la que llegaron, a raíz de observar estas tomas, es que hay zonas concretas del cerebro que se activan al ver al ser amado. Zonas que, por cierto, suelen activarse cuando se consumen drogas sintéticas, esas que causan euforia; mientras que otras, responsables de realizar juicios y valorar, se desactivan. Sí, tú también estás pensándolo, el amor es una droga que nos vuelve ciegos.
 
Hay acciones, también, que parecen hacernos "clic" en el cerebro y enamorarnos de esa persona tan especial. Algo tan sencillo como el baile es capaz de cambiar nuestra perspectiva y opinión sobre alguien y caer rendidos a sus pies. Curiosamente, esto es algo que ocurre mucho en lugares como el Barcelona strip club. ¿Cuántas y cuántas declaraciones de amor se habrán realizado entre sus paredes a esas strippers que deslumbran al público con sus sensuales bailes?
 
Uno de los motivos tras tantas declaraciones en lugares como los strip club Barcelona tiene que ver con los principales estímulos de las personas en las primeras etapas del enamoramiento. Los hombres se comienzan a enamorar por los ojos, las mujeres por los oídos y ambos por el olfato. El baile, además, libera feromonas, capaces de hacer que ambas partes sufran un "flechazo" prácticamente instantáneo.
 
Pero no todo va de bailes y feromonas. Tendemos a enamorarnos de personas con rasgos similares a gente importante para nosotros; como también, y a causa del olfato, de aquellas cuyo aroma es desprendido por un sistema inmunológico distinto al nuestro (nos gusta que nos lleven la contraria hasta en ese sentido); e incluso de las que tienen un grupo sanguíneo igual que el nuestro. Nuestra conexión con otro ser es tan profunda que hasta su sangre nos incita a quererlo o no.
 
El problema del amor es que, ya antes de conocer a esa persona aunque sea mínimamente, provoca esa "ceguera" y hace que construyamos nuestro propio mapa mental sobre ella (o él). Nuestra mente y nuestro cuerpo empiezan a trabajar para idealizar sus rasgos y sus facetas hasta destacar todo lo que hace que nos enamoremos. Esto, a la larga, puede llevarnos a un desengaño al ver que nuestro querido o nuestra querida no son ni la mitad de lo que pensábamos antes de conocerlos en profundidad.
 
Sin embargo, hay acciones que nos hacen fortalecer el vínculo con nuestra pareja gracias de nuevo a nuestros sistemas hormonales. Los científicos de esta universidad, en su estudio, demuestran que nuestro cuerpo, tras el orgasmo, libera oxitocina, algo que fortalece los lazos entre amantes. Esta hormona cambia las conexiones de incontables circuitos cerebrales y se libera tanto tras el acto sexual como al dar a luz a un bebé. Curiosamente, su combinación con los estrógenos hace que la mujer se sienta más cariñosa y conservadora, mientras que al mezclarse con la testosterona, hace que el hombre tenga una gran necesidad de dormir. Reacciones muy diferentes entre ambos sexos pero que nacen a raíz de un fortalecimiento.
 
Ciñéndonos a la química, el enamoramiento no es más que la asociación entre la dopamina, un neurotransmisor y una hormona, con un sistema de placer y recompensa activado en el cerebro. Si nos enamoramos nos sentimos genial, y esto se debe a esta curiosa relación causa-efecto que se da en nuestro cuerpo, hasta el punto de parecernos perfecta una persona que nos hace, literalmente, perder el juicio.
 
Así que, los que pensaban que el amor es algo completamente irracional y fuera de toda lógica, quizás deban comenzar a recordar lo que acabamos de decir. Realmente, todo se debe a un baile de hormonas, neurotransmisores y conexiones de nuestro cerebro; aunque todo causado por una persona especial. Eso sí, recuerda también que eso de que es una droga es mucho más cierto de lo que parece, aunque mucho menos perjudicial e infinitamente más bonito.
 
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