Universidad de San Carlos de Guatemala Centro Universitario de Occidente Quetzaltenango
Carlos Rafael Yllescas M.  
 
  El uso del humor en psicoterapia 16-10-2018 21:14 (UTC)
   
 

Universidad de San Carlos de Guatemala

Centro Universitario de Occidente

Licenciatura en Psicología

Psicoterapia I

Lic. Carlos Rafael Yllescas M.

 

 

PERSPECTIVAS SOBRE EL USO DEL HUMOR EN LA  PSICOTERAPIA Y EN LAS TERAPIAS CONDUCTUALES COGNOSCITIVAS.

 

José J. Navas Robleto

Doctor en Psicología Clínica

 

 

Se ofrece una perspectiva resumida del origen e historia del humor, poniendo énfasis en los beneficios psicológicos y cualidades curativas que le han sido atribuidas. Esta suscinta panorámica incluye las creencias iniciales sobre el humor (positivas y negativas), así como el humor en tanto indicador de psicopatológía y de salud.
Ya dentro del uso terapéutico del humor, se reseñan los beneficios y usos del humor, remarcando su característica básica de instrumento de ayuda en la adopción de una nueva actitud, conducta, o filosofía ante la vida. Finalmente, se describen algunos procedimientos conductuales y cognitivo-conductuales en los cuales se puede emplear el humor y la forma de procedimiento a seguirse.

Abstract

It is offered a summarized perspective of the origins and history of humor, emphasizing on the psychological benefits and healing qualities attributed to it. This overview includes the inicial beliefs about humor (positive and negative), as well as humor as indicator of psychopathology and health. Within therapeutic use of humor, it is addressed its utilization and benefits, focusing its basic characteristic as a tool for helping in the adoption of a new attitude, behavior, or philosophy in facing life. Finally, it is described some behavioral and cognitive-behavioral procedures in which humor can be used and the steps to take in its use.

*Publicado por primera vez en la Revista APRENDIZAJE Y COMPORTAMIENTO de la Asociación Latinoamericana de Análisis y Modificación del Comportamiento (ALAMOC)

 

Hace unos 45 años, el hacer solamente la sugerencia de que el humor tenía beneficios psicológicos, médicos, o psiquiátricos hubiese causado risa (Goldstein, 1987).


En el mundo Occidental fue después de la II Guerra Mundial que se comenzó a pensar en las consecuencias somáticas del stress y la ansiedad, pero no se pensaba que la relajación o el humor tuviésen efectos terapeuticos en esas problemáticas. Sin embargo, a través de la historia han habido quienes han creído que las emociones positivas, y el humor entre ellas, no son solamente causantes de disfrute sino que son vitales para el bienestar general de las personas.


Mayormente la popularidad actual del humor como elemento saludable se debe al libro de Norman Cousins (1979), titulado "Anatomía de una Enfermedad. La Voluntad de Curarse". También en parte se debe al surgimiento de la medicina holística en la que la colaboración del paciente para recuperarse de una enfermedad, su deseo de vivir, el mantener una perspectiva adecuada y positiva de la vida, el sentido del humor y otras fuentes de bienestar emocional son parte del tratamiento.


Como toda noción que logra atraer la atención científica, es apropiado examinar, aunque brevemente, el origen e historia del humor sobre todo cuando se le adjudican cualidades curativas tan notables.


CREENCIAS INICIALES SOBRE EL HUMOR


Puede parecer increíble considerar que solamente en los últimos 100 años o menos el humor y/o la risa ha llegado a ser aceptable de manifestarse en público. Durante gran tiempo de la historia Occidental el humor y/o la risa fueron considerados groseros en un sentido más positivo, y pecaminosos como un extremo negativo.


VISION NEGATIVA DEL HUMOR


En la Edad Media la tendencia médica era localizar las emociones en diversos órganos corporales. El lugar del amor era el corazón y el de la risa el bazo, esto porque la risa era vista como una forma "inferior" de conducta (Hyers, 1981). En la misma época se prohibía o condenaba el hacer bromas sobre religión y filosofía por ser asuntos solemnes y porque el humor "obscurecía la verdad, endurecía el corazón, y entorpecía el entendimiento".


En escritos del 1905, se decía que por razón de que la risa estaba más allá del control del cuerpo, el período de duración de la misma se podía denominar como un momento transitorio de "desorden mental".


Freud en 1905 consideró que el humor era reflejo de ansiedad, dolor o de hostilidad subyacente no expresada. Propuso que el humor tenía base en impulsos agresivos y sexuales reprimidos, y por tanto podía verse como una expresión de los mismos.


VISION POSITIVA DEL HUMOR


Freud también reconoció que podían haber expresiones de humor que no tuviésen base psicopatológica. Herbert Spencer en el año 1860 propuso que el humor era un mecanismo para aliviar el exceso de tensión, y por tanto era un mecanismo de restauración importante. Esta visión del humor como un proceso de reducción de tensión es de influencia aún hoy en día, aunque todavía se busca por evidencia empírica para sostener este punto de vista.


James Walsh un médico americano, sostenía que los efectos benéficos del humor eran mediados por efectos psicológicos.


"El efecto del humor sobre la mente no solo brinda relajación, en cuanto a la tensión mental se refiere, sino que la hace menos propensa a la excesiva preocupación".

Desde una posición intermedia hay evidencia de que el humor puede indicar hostilidad y conflicto subyacente. También hay gran cantidad de evidencia de que el humor puede indicar o reflejar gozo, auto-aceptación, fortaleza interna y ajuste. Aunque todavía hacen falta estudios para aclarar la procedencia del beneficio del humor y/o su negatividad.

EL HUMOR COMO INDICADOR DE PSICOPATOLOGIA


Psicológicamente el humor puede indicar auto-depreciación y hostilidad hacia los demás (ej. los chistes de contenido racista). Naturalmente la intencionalidad de la broma es un elemento importante. Lo principal desde este punto de vista es que el humor puede ser reflejo de actitudes, afectos, y cogniciones subyacentes que no siempre serán aquellas que se consideran saludables. El fracaso en reir, por ejemplo, puede dar tanta información como la risa misma. Una persona con impedimentos sexuales pueden fallar en ver el "punto" en un chiste sexual (Levine y Redlich 1955).


Socialmente, la risa y el humor puede llevar a cambiar las relaciones entre los individuos, creando un abismo donde solo existía una brecha. El humor hostil específicamente puede hacer la comunicación difícil o imposible (Goldstein, 1976). También puede utilizarse para "cerrarse psicológicamente" y, establecer distancia (Kane, Duls, y Tedeschi, 1977).


Físicamente hay muchas ocasiones donde la risa indica una patología subyacente (por ejemplo, parálisis seudobulbar y la esclerosis múltiple). En este caso la risa está más allá del control del individuo, hay arranques súbitos de risa, y esta no refleja un sentido subyacente de júbilo. En la enfermedad de Alzheimer el sentido del humor se trastorna (ej. inhabilidad para tomar las cosas serias en serio).


EL HUMOR COMO INDICADOR DE SALUD


El humor y la risa se han considerado como buenos para el cuerpo porque restauran la homeostasis, estabilizan la presión sanguínea, oxigenan la sangre, da masajes a órganos vitales, estimulan la circulación, facilitan la digestión, relajan el sistema nervioso, y producen un sentimiento de bienestar (Keith-Spiegel, 1972). Sin embargo, no hay investigación sobre las consecuencias a largo plazo de la risa, desde el punto de vista médico y psicológico.


La más cercana comprobación de la contribución del humor al bienestar físico y psicológico se refiere a la diferenciación entre el "tipo A de personalidad" y el "tipo B de personalidad". El tipo "A" caracterizado por excesiva seriedad, impaciencia, hostilidad, y stress (Friedman y Rosenman, 1974), tienen gran incidencia de ataques al corazón que el tipo "B", en el cual un sentido del humor tiende a desplazar el coraje, ansiedad, y hostilidad (Mantell y Golden, 1985).


También se ha especulado sobre el efecto de la risa en producir la sustancia hormonal llamada Beta-endorfina a través de la glándula pituitaria, lo cual conduce a reducción del stress físico y el dolor, y a un sentido de euforia. Los datos que confirman esta hipótesis todavía deben ser recopilados.


EL HUMOR EN LA PSICOTERAPIA


La utilización del humor en la psicoterapia ha ganado un creciente interés en años recientes (Rosenheim y Golan, 1986). Los clínicos pertenecientes a diversas escuelas de psicoterapia reconocen su potencial de uso en el proceso terapéutico. Aunque también hay autores que han hecho señalamiento sobre sus posibles fallas. Kubie (1971) ha advertido la posibilidad de que un terapeuta utilice el humor para descargar hostilidad, frustración, y para divertirse o entretenerse en la situación terapéutica con los problemas del cliente.


En las terapias psicodinámicas ha habido resistencia al uso del humor por considerar éste como signo regresivo y patológico solamente, y porque esto atenta a la solemnidad del proceso analítico y deteriora la transferencia y contratransferencia (Morak, 1987; Haig, 1986).

Kubie (1986) también ha señalado el posible daño que puede hacer el humor en manos de terapeutas no diestros en el uso de esta estrategia y que carezcan de la madurez necesaria para usarla con buen juicio.


Recientemente diversas orientaciones terapéuticas han estado reconociendo su posible valor, incluyendo terapias con bases psicodinámicas (Ej. Terapia Adleriana) y otros modelos como la Terapia de Decisión (Greenwald, 1987). Terapia Racional-Emotiva Conductual (Ellis, 1972), y la Terapia Provocativa (Farrelly y Brandsma, 1974).


BENEFICIOS Y USOS DEL HUMOR EN LA PSICOTERAPIA


Una lista de beneficios y usos del humor que mayormente se han reportado son los siguientes:

  1. El uso del humor ayuda a ganar objetividad sobre los problemas, ya que el humor ayuda a poner distancia entre nosotros y lo que nos aqueja.
  2. Los procesos de pensamiento que se han vuelto ruminativos y "cerrados", podrían ser interrumpidos a través del humor dando lugar a perspectivas más frescas.
  3. El humor usado apropiadamente puede ayudar a fomentar el rapport y la alianza terapéutica.
  4. El humor utilizado terapéuticamente no intenta directamente divertir, sino cambiar el marco de referencia y proporcionar una manera "nueva" de percibir y experimentar la vida.
  5. Como forma de solución de problemas, transmitir ideas, y/o transmitir intencionalidad, con lo cual el humor va dirigido a la parte racional del individuo.
  6. El humor puede ser usado para promover "insight" (ej., respecto de ideaciones irracionales subyacentes al problema, y/o de lo inapropiado de una actitud, conducta, o valores).
  7. El humor puede hacer que el proceso terapéutico sea menos tenso y quizás menos doloroso para el paciente (doloroso en el caso que sea debido a la naturaleza de sus problemas).
  8. Puede proveer un medio más aceptable para expresar inicialmente sentimientos negativos (ej. hostilidad).
  9. El humor podría proveer un medio efectivo de comunicación con algunos pacientes que les agrade este estilo de parte del terapeuta.
  10. Un sentido de humor fuera de las sesiones de terapia puede ayudar al terapeuta a lidiar con sesiones muy "cargadas" y con pacientes frustrantes.
  11. El humor ayuda a despejar la excesiva seriedad y a veces monotonía del proceso terapéutico en el tratamiento de diversas problemáticas.
  12. Puede cortar bruscamente algunos estilos trastornados de comportamiento, emoción, y pensamiento; y facilitar la adopción de nuevos patrones más adaptativos.
  13. El humor puede ayudar a las personas a reírse de sí mismos y de ahí a auto-aceptarse con sus puntos vulnerables y sus falibilidades.
  14. Ayuda a establecer distracción temporera de sentimientos y pensamientos perturbadores, haciendo que la persona se sienta bien temporeramente, y entonces poder concentrarse mejor en el proceso de cambio.
  15. Ayuda a contraatacar la excesiva seriedad con que enfoca la vida la persona perturbada y la excesiva seriedad con que toma sus problemas, lo cual le perturba más.
  16. El humor enseña que la vida a pesar de los problemas, puede ser bastante divertida y, agradable.
  17. Paradójicamente indica que las situaciones/experiencias malas pueden tener aspectos buenos, y que las buenas cosas pueden tener aspectos malos.
  18. El humor tiene cualidades persuasivas que pueden ser de ayuda en el proceso de ayuda psicoterapéutica.

Nota Importante: El humor en la psicoterapia, en resumen, no es contarle chistes al paciente para hacerle reir solamente, sino para ayudarle a adoptar una nueva actitud, conducta, o filosofía ante la vida.


Los informes sobre el uso del humor y la risa en la terapia conductual han sido verdaderamente raros. Específicamente, se han reportado dos casos en que se ha utilizado "formalmente" el humor en la terapia conductual. Aunque, terapias de corte más conductual-cognoscitivo (ej. Terapia Racional-Emotiva Conductual) utilizan estrategias humorísticas desde hace más de 15 años. Esto anterior ha hecho pensar que la terapia y los terapeutas conductuales son hoscos y carentes de sentido del humor (lo cual refuerza la imagen errónea de una orientación sin sentimientos).


Con todo, se pueden encontrar reportes de casos y procedimientos de tratamiento en los cuales, probablemente en forma inadvertida, se ha hecho uso del humor y la risa de manera clínicamente significativa. Por ejemplo el tratamiento con una paciente psiquiátrica utilizando procedimientos de saciedad de estímulos descrito por Ayllon (1963), la cual presentaba el comportamiento de guardar toallas en su habitación. A la paciente se le dejó hacer recogidos periódicos de 7 a 60 toallas hasta que recolectó 650 las cuales almacenó en su habitación. Las 650 toallas lograron el efecto de "saciedad del comportamiento", en términos que no solo dejó de recolectar las toallas sino que comenzó a devolver una cantidad de ellas. Claramente hay una perspectiva humorística en la ímplementación del tratamiento en este caso, pero no hay descripción explícita del uso del humor en el título del artículo ni en la narrativa del mismo.


El humor y la risa han sido reportados como formando parte del tratamiento conductual, pero no como ingredientes usados en forma deliberada en la estrategia terapéutica. Por ejemplo, el caso descrito por Wolpe y Lazarus (1966), utilizando la técnica de inundación con una mujer que presentaba un problema de agorafobia. Al imaginar y describir vividamente el estímulo temido sin experimentar consecuencias realmente aversivas, la paciente primero se mostró ansiosa, luego se molestó con el terapeuta; y por último comenzó a reírse de su temor expresando lo absurdo de éste.


Es bastante clara la presencia ocasional de la risa y el humor en los enfoques conductuales-cognoscitivos, sin embargo el uso deliberado de incluir el ingre-cliente humorístico o buscarlo como un resultado, no ha sido activamente incorporado (excepto en enfoques más cognoscitivos como la terapia racional emotiva conductual).

La carencía del humor en las terapias conductuales mas ortodoxas es probablemente debido a las dificultades para integrar los componentes cognoscitivos, y el humor parece ser un fenómeno cognoscitivo bastante complejo. Al día de hoy, el interés por integrar el aspecto conductual y cognoscitivo, brinda una oportunidad para incorporar el uso del humor y la risa.


Otro aspecto que ha sido una barrera para la introducción del humor, clínica o técnicamente, ha sido el empíricísmo de las técnicas conductuales más tradicionales. En este aspecto el humor requiere mayor estudio investigativo.



ALGUNAS JUSTIFICACIONES PARA USAR EL HUMOR EN LAS TERAPIAS CONDUCTUALES ORTODOXAS Y CONDUCTUALES –COGNOSCITIVAS

 

  1. En un modelo mecanicista de estimulo-respuesta más estricto el humor puede asociarse con una situación de estímulo previamente evocadora de temor o coraje. Desde una perspectiva teórica, es mejor o más constructivo asociar una situación con humor que con temor o coraje. Lo racional entonces sería, introducir el humor en una situación previamente "desagradable" y de ser posible producir la risa.
  2. El introducir el humor en el contexto de situaciones problemáticas para los pacientes, puede ayudarles a percibir e interpretar la situación de manera más constructiva y más objetiva. Por ejemplo una persona puede pensar acerca de una situación como parcialmente amenazante, parcialmente humorística, o inclusive totalmente absurda y cómica.
  3. La habilidad de apreciar el humor en un contexto anteriormente percibido exclusivamente como aversivo o productor del temor puede connotar un incremento en auto-eficacia (Bandura, 1977). Las expectativas de auto-eficacia, a su vez, ha sido demostrado que tienen estrecha relación con el cambio condúctual (Bandura, Adams, y Beyer, 1977).
  4. En términos de la risa, esta puede ser vista:
    1. Como evidencia abierta de que la construcción cognitiva del individuo sobre un problema ha tenido cambios, de manera que una emoción negativa puede no ser ya la dominante.
    2. La risa en sí misma puede fisiológicamente aliviar el temor, ansiedad, o coraje asociado con una situación. Esto anterior puede ser tan realísta, que el terapeuta puede en ocasiones encontrar deseable el evocar la risa en situaciones donde la reducción de tensión sea la meta (Ventis, 1987).

Ventis (1987) describe claramente diversos procedimientos conductuales en los cuales se puede introducir el humor y la manera de hacerlo.



 

 

 

DESENSIBILIZACION SISTEMATICA



En la desensibilización el humor puede ser usado de tres maneras:

  1. Para inducir relajación cuando la persona tiene dificultad para relajarse o no hay mucho tiempo para un entrenamiento formal en relajación. El humor puede incluirse previo al uso de la jerarquía de escenas para imaginar (Navas, 1989), incluirse en las escenas mismas (para compensar por la relajación informal), o utilizar ambas cosas.
  2. Si el individuo encuentra las situaciones para imaginar humorísticas (aunque no provoquen risa abierta), incluirlas parcial o completamente en toda la jerarquía de escenas. Esto podría tener un efecto de cambio cognitivo al interpretar diferente la situación de estímulo. En este caso el humor puede ayudar a aumentar cogniciones de auto-eficacia. El terapéuta puede facilitar esto reforzando muestras de tolerancia o el sonreír ante estímulos previamente difíciles.
  3. Como una ayuda para "cruzar" a través de una escena muy ansiogénica o "difícil" en un proceso corriente de desensibilización. Es decir, agregando el componente humorístico a dicha escena. En este caso hay que asegurarse que la dificultad no sea debida a una mala construcción de las escenas o de la jerarquía.

ENTRENAMIENTO ASERTIVO

La aplicación del humor en el entrenamiento asertivo es en alguna medida equivalente a su uso en la desensibilización sistemática. Las personas no-asertivas experimentan temor excesivo acerca de las consecuencias de compor-tarse asertivamente. De manera que, el crear o enfatizar diversos aspectos humorísticos en la técnica del juego de roles puede ser de ayuda en reducir los temores de las personas con problemas de asertividad.

Una estrategia para ser usada consiste principalmente en la exageración. Las personas no-asertivas frecuentemente tienen expectativas erróneas de cómo los demás reaccionarán si expresan sus sentimientos, opiniones, o hacen valer sus derechos personales.

Durante el ensayo conductual, el terapeuta inesperadamente exagera la reacción de la otra persona, por ejemplo actuando amenazante, presionando, con asombro, o rechazando. El paciente puede ver entonces lo exagerado de su expectación hasta un punto ridículo. Este procedimiento puede ayudar al cliente a focalizar y calibrar la manera en que exagera las posibles reacciones de otras personas y la probabilidad de que ocurran en una manera que puede resultar decididamente humorística.

Otra área del entrenamiento asertivo, es el enseñar la apropiada expresión de sentimientos de coraje a través del humor a personas excesivamente agresivas, en vez de involucrarse en conductas destructivas (es mucho mejor expresar sentimientos de coraje o agresión con humor que hacerlo físicamente).

 



MODELAJE

El servir de modelo es una función que el terapeuta implementa explícita o implícitamente durante el proceso de tratamiento terapéutico. Al utilizar el humor con cualquiera de las técnicas conductuales, el terapeuta está al menos implícitamente modelando para el cliente que el humor tiene usos específicamente constructivos, y/o terapétiticos en la manera de enfocar los problemas.

El terapeuta también modela transmitiendo el mensaje de que un problema puede simultáneamente ser tomado seriamente y describirlo humorísticamente. Esto también conlleva el mensaje de que el terapeuta encuentra valor en disfrutar del humor aún cuando uno esté atravezando problemas personales difíciles.

REFORZAMIENTO

En esta estrategia conductual se incluye un elemento quizás más crucial que la iniciativa del terapéuta en introducir el humor, y consiste en la iniciativa o introducción del humor, y la risa por parte del cliente (cuando dicho humor y risa resultan apropiados y de relevancia terapéutica). Cuando un paciente es capaz de hacer una broma o reírse acerca de asuntos personales que antes habían sido dolorosos o avergonzantes, dicha reacción humorística por lo general representa un cambio significativo en la visión de sí mismo, del mundo y de sus circunstancias (Ventis, 1987; Navas, 1989). Aunque el terapéuta no controla directamente la ocurrencia de que el cliente inicie el humor, sin embargo tiene la oportunidad de reforzarla una vez que ocurra; bien sea elogiando directamente el sentido humorístico de la persona acerca del asunto al que es dirigido el humor, o más típicamente por el hecho de reirnos ante una "buena" expresión de humor (en este caso el terapeuta sirve como una audiencia apreciativa).

Al brindar el terapeuta atención al humor por parte del cliente, motiva y refuerza el uso de los recursos humorísticos que la persona no ha utilizado o ha dejado de hacerlo debido a inhibiciones o porque no ha visto valor en el humor.

HUMOR EN LAS TERAPIAS CONDUCTUALES-COGNOSCITIVAS

Debido a la naturaleza cognitiva compleja del humor, éste contribuye a hacer mayor esfuerzo por usar o incluir elementos cognoscitivos conjuntamente con las estrategias conductuales. De esta manera, el combinar las estrategias cognitivas-emotivas-humorísticas de la Terapia Racional-Emotiva Conductual (TREC) y las técnicas conductuales, puede redundar en un mayor beneficio terapéutico y un mayor impacto del uso del humor en el proceso de ayuda psicológica.

Una de las terapias conductuales-cognoscitivas más reconocidas y utilizadas al día de hoy, la Terapia Racional-Emotiva Conductual (TREC), claramente describe a través de su originador la relación entre la perturbación psicológica, el humor y el tratamiento psicoterapéutico:

"De cualquier forma que se presente, la psicopatología consiste en tomar demasiado en serio no sólo la vida sino también a nosotros mismos: exigiendo que debemos conseguir exactamente lo que queremos; concluyendo que es trágico cuando nuestros deseos se ven frustrados o aplazados; juzgando que nosotros y los demás son demonios o dioses según la forma de actuar buena o mala. De aquí se deduce que una de las finalidades más importante de la psicoterapia es socavar la excesiva seriedad de las personas (Ellis, 1976)".



Entonces, en gran medida, la perturbación emocional consiste en tomar la vida demasiado en serio, en exagerar la importancia de las cosas, y la sensación de catástrofe, de horror y atrocidad de todo lo que ocurre en la vida (o pasando al extremo defensivo de no tomarlas suficientemente en serio). En este sentido la psicoterapia racional-emotiva conductual consiste en demostrar a las personas sus erróneas exigencias absolutas y combatir enérgicamente su excesiva seriedad. De esta manera el terapéuta de esta orientación prefiere atacar con realismo algunas de las distorsionadas formas de pensar de los clientes, ¿y que mejor método para desarraigar dichas ideas irracionales que el humor y la broma (aplicada como estrategia psicoterapéutica)?.

Ellis (1976) explica que aunque hace uso del humor en la psicoterapia (en sus diferentes formas) con la intención de atacar las ideas absurdas de los clientes, sin embargo ¡no se ríe de los clientes!. Una cosa es reírse y hacer bromas de sus ideas y otra es respetar a la persona/humanidad del cliente (Navas, 1989).

El método humorístico de la TREC (Terapia Racional-Emotiva Conductual) consiste en utilizar toda clase de chistes graciosos ya inventados, llevar las cosas al extremo, reducir las ideas al absurdo, comparaciones paradójicas, hacer juegos de palabras o retruecanos, ingeniosidades, ironía, extravagancias, argot o lenguaje coloquial, uso deliberado de obscenidades atrevidas en la conversación (esta es una destreza que requiere experiencia y poder analizar si la idiosincrasia cultural del cliente tolerará estas expresiones), etc. Ellis (1976) nos dice que él personalmente considera que hace mayor uso del lenguaje exagerado y de llevar las cosas al extremo que las demás estrategias humorísticas.

En este punto es importante recordar que la TREC se basa en la teoría de que las personas en gran parte (aunque no totalmente) se trastornan a sí mismas; con varios tipos de creencias o filosofías irracionales, y el esfuerzo terapéutico humorístico (el "ataque humorístico") es dirigido a "desinflar" dichas ideas "descabelladas" y ayudarle a los clientes a que las sustituyan por otros puntos de vista más sanos, más eficaces, y porque no: mucho más alegres y divertidos.

 

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