Carlos Rafael Yllescas M.  
 
  NEURONAS DORMIDAS 23-08-2019 09:17 (UTC)
   
 

Universidad de San Carlos de Guatemala

Centro Universitario de Occidente

Licenciatura en Psicología

Lic. Carlos Rafael Yllescas Mijangos

 

 

NEURONAS DORMIDAS

Artículo del blog Cierta Ciencia, de la genetista Josefina Cano

Ya hemos contado en este espacio la importancia de dormir bien para muchos de los trabajos que realiza el cerebro durante ese tiempo en apariencia desperdiciado. Ahora investigadores de la Universidad de York añaden más evidencia sobre el papel vital que tiene el dormir para ayudarnos en esa tarea tan importante como lo es la de manejar nuestra memoria.

Dormir, ellos demuestran, nos ayuda a usar nuestra memoria en la forma más flexible y adecuada para reforzar versiones viejas y nuevas del mismo recuerdo. Los científicos también demuestran que cuando se recuerda algo, él se pone al día con la información nueva que se tiene al momento de recordar. El cerebro no estaría “reescribiendo” las antiguas versiones del recuerdo, sino generando y almacenando múltiples versiones, nuevas y viejas de la misma experiencia.

Scott Cairney, del departamento de psicología en York dice: “Estudios previos ya han demostrado la importancia de el dormir para la memoria. Nuestro trabajo da un paso más adelante, en el sentido de que muestra que dormir refuerza las versiones nuevas y viejas de una experiencia, ayudándonos a usar la memoria de una forma adaptativa. De esta manera, dormir nos permite poner al día nuestro conocimiento del mundo y adaptar nuestros recuerdos para las experiencias futuras”.

En el estudio, dos grupos de individuos aprendieron la localización de diversas palabras en una pantalla de computador. En una fase de prueba, a los participantes se les mostró cada una de esas palabras en el centro de la pantalla; tuvieron que señalar en qué lugar ellos pensaban debía estar.

Un grupo durmió durante 90 minutos y un segundo se mantuvo despierto antes de que se repitiera la prueba. En ambos grupos, la localización de las letras fue similar a la primera prueba, indicando que había ocurrido una actualización en la memoria, que abrió paso a la formación de nuevos recuerdos.

Sin embargo, cuando se realizaron comparaciones entre los dos grupos, de una forma directa, la localización lograda por el grupo que había dormido estuvo más próxima en distancia a la original, tanto la de la fase de prueba como la segunda, indicando que el dormir había fortalecido las versiones viejas y nuevas del recuerdo.

Gareth Gaskell, coautor del trabajo señala: “nuestro estudio revela que dormir tiene un efecto protector en la memoria y facilita la actualización adaptativa de los recuerdos. En el grupo que durmió, el dormir fortaleció el recuerdo de la localización original al igual que la nueva. Así, pudimos demostrar que dormir beneficia todas las representaciones de una misma experiencia en nuestro cerebro”.

Los investigadores señalan que aunque este proceso nos ayuda en la medida que nos permite adaptarnos a los cambios que ocurren a nuestro alrededor, por lo mismo es permeable a la incorporación de información incorrecta en nuestros centros de almacenamiento. Con el tiempo, nuestra memoria no podrá diferenciar con precisión cuáles versiones son ciertas y cuáles no, llevando a distorsiones en la manera cómo recordamos eventos previos.

Por otro lado, ¿cuáles son las consecuencias de dormir poco o nada?

Un nuevo estudio liderado por Izhak Fried de la UCLA, es el primero en revelar cómo la deprivación de dormir causa disrupciones en la habilidad de las células del cerebro para comunicarse entre ellas. Fried y sus colegas creen que esa disrupción lleva a lapsos mentales temporales que afectan la memoria y la percepción visual. Fried resalta que esos lapsos cognitivos influyen en la manera cómo percibimos el mundo a nuestro alrededor y la forma cómo reaccionamos a él.

El equipo de la UCLA, apoyado por científicos de la Universidad de Tel Aviv, estudió doce personas que se estaban preparando para una cirugía que trataría su epilepsia. Los pacientes tenían electrodos implantados en sus cerebros para lograr localizar el origen de sus ataques, antes de la cirugía. Dado que el no dormir puede provocar los ataques de epilepsia, los pacientes se mantienen despiertos toda la noche para acelerar las convulsiones, el consecuente tratamiento, y acortar su estadía en el hospital.

Los investigadores pidieron a cada uno de los participantes en el estudio que clasificara por categorías una variedad de imágenes, lo más rápido como pudieran. Los electrodos registraron la actividad de un total de cerca de 1500 células cerebrales (combinadas de todos los pacientes), mientras los pacientes respondían. Los científicos prestaron especial atención a las neuronas en el lóbulo temporal, el que regula la percepción visual y la memoria. Cumplir con la tarea se fue volviendo más difícil en la medida en que los pacientes tenían sueño. Si ellos se volvían más lentos, sus cerebros igual.

“Nosotros miramos con asombro cómo la deprivación del dormir adormecía la actividad cerebral. A diferencia de su característica reacción rápida, las neuronas respondieron de forma más lenta y sus señales de actividad fueron más débiles, con la consecuente demora en la transmisión de las señales”, dice Yuval Nir, de la Universidad de Tel Aviv.

El no dormir interfiere en la actividad de las neuronas, en su habilidad para codificar información y traducir los impulsos visuales en acciones cognitivas y por lo mismo con el pensamiento consciente.

Por eso, después de una noche sin dormir bien, en la mañana nuestros actos se vuelven más espaciados, menos continuos. Puede ocurrir que una vez en el automóvil se mire con desconcierto a alguien que está más cerca de lo que se percibía. El cerebro se toma más tiempo en procesar la información visual y la consecuente acción, pues está cansado.

Los investigadores también descubrieron que la actividad celular lenta en el lóbulo temporal y otras partes del cerebro estuvieron acompañadas de ondas cerebrales reducidas.

“Ondas parecidas a las de cuando se está dormido crean disrupciones en la actividad cerebral de los pacientes y dificultan su capacidad de realizar actividades. Este fenómeno sugiere que algunas regiones del cerebro están dormitando, ocasionando lapsos mentales, mientras el resto del cerebro está despierto y funcionando de la forma usual”, señala Fried.

Fried y sus colegas planean explorar más a fondo los beneficios de dormir y con ello aclarar los mecanismos responsables de esas fallas celulares que anteceden los lapsos mentales.

Estudios previos han señalado que no dormir bien es un riesgo para la depresión, y otras dolencias. También se ha demostrado que los estudiantes de medicina que realizan turnos extensos sin dormir, tienden a cometer más errores en el cuidado de los pacientes.

No dormir bien y ponerse como si nada a dirigir un automóvil podría tener las mismas consecuencias de hacerlo después de haber bebido en exceso. Regulaciones similares a las aplicadas a los borrachos también deberían implementarse para pilotos, choferes  de camiones pesados, exhaustos por sobrecargas de trabajo.

Sleep preserves original and distorted memory traces

Cairney S.A., et al. Cortex 2018

Selective neuronal lapses precede human cognitive lapses following sleep deprivation

Nir Y., et al. Nature Medicine 2017

Publicado hace 13th November 2018 por Cierta Ciencia

 
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