Universidad de San Carlos de Guatemala Centro Universitario de Occidente Quetzaltenango
Carlos Rafael Yllescas M.  
 
  Grandiosidad 16-10-2018 21:26 (UTC)
   
 
Universidad de San Carlos de Guatemala
Centro Universitario de Occidente
Licenciatura en Psicología
Curso: Clínica II
Docente: Lic. Carlos Rafael Yllescas Mijangos

GRANDIOSIDAD

Es un sentimiento exagerado de la importancia, poder, conocimiento o identidad personales. El grado de grandiosidad va desde una moderada exageración a un delirio de grandeza. El contenido de dicho delirio puede ser que el paciente ha realizado algún descubrimiento importante o posee algún talento no reconocido o inmensas riquezas. A veces las megalomanías son religiosas e incluyen creencias de que el paciente mantiene una relación especial con Dios o tienen una importante misión religiosa (p. ej., convertir a los pacientes psiquiátricos).

Características Clínicas y Diagnóstico

Una grandiosidad persistente es un signo de una alteración de la personalidad. Los delirios indican la presencia de una psicosis: manía, esquizofrenia o psicosis orgánica (p. ej., intoxicación con cocaína, anfetaminas o alucinógenos). Los objetivos principales en la evaluación de la grandiosidad son determinar la severidad, la duración y la causa.

Orientación Psicoterapéutica y para la Entrevista

Estos pacientes colaboran fácilmente en la entrevista si se accede a hablar sobre el contenido de sus creencias; no obstante, algunos maníacos pueden mostrarse irritables y poco colaboradores.   No hay que desafiar las creencias del paciente, incluso si son parcial o totalmente falsas.  Pero tampoco hay que estar de acuerdo en que son verdad.   Si el paciente pregunta directamente: ¿No cree usted que puedo volar?, la mejor respuesta es decir que uno no lo sabe, pero que comprende que el paciente así lo cree y que dicha creencia será investigada más adelante.

-Durante la entrevista, determínese la severidad y duración de las ideas de grandiosidad. ¿Se muestra megalomaníaco el enfermo en otras áreas? Explorar si hay síntomas paranoides. Algunos de estos síntomas tienen un núcleo de grandiosidad; esto es, las personas paranoides creen ser lo bastante importantes como para que los demás vayan en su contra. Valórese el grado de afectación causado por las ideas megalomaníacas.


Evaluación y  Manejo

1.    Determinar si el paciente es un psicótico y el grado de afectación del juicio. Los enfermos delirantes pueden ser peligrosos a causa de una alteración del mismo.   ¿Planea actuar el paciente según sus creencias grandiosas?   ¿Se ha peleado con la gente que critica sus convicciones?   ¿Tiene planes homicidas?   ¿Atraviesa por el riesgo de dañarse a sí mismo a causa de la naturaleza de sus delirios?

2.    Descartar causas orgánicas, en especial si se trata de un psicótico o si los síntomas son nuevos en un paciente sin antecedentes personales. Son imprescindibles una historia clínica, una toxicología en orina y realizar una lista completa de las medicaciones que toma. Determinar los fármacos (p. ej., los esteroides, los antidepresivos tricíclicos, los inhibidores de la monoaminooxidasa [IMAOs], la L-Dopa y la fenilefrina) que pueden causar ideas de grandeza. También deben tenerse en cuenta los trastornos endocrinos y metabólicos. ¿Son normales las constantes vitales?

3.    Debe hacerse un diagnóstico definitivo. Centrarse en la severidad, duración y síntomas asociados. Los pacientes que de una forma crónica se muestran moderadamente megalomaníacos pueden satisfacer los criterios diagnósticos de trastorno narcisista, limite, histérico o paranoide de la personalidad. Determinar si hay otros patrones maladaptados de conducta. Los pacientes que poseen un sistema delirante persistente y bien circunscripto, que además no están ni deprimidos ni maníacos, y que no presentan alucinaciones prominentes o delirios bizarros, pueden ser diagnosticados de trastorno delirante de tipo megalomaniaco.
4.     La decisión final depende del diagnóstico, de la severidad del cuadro y de las posibilidades terapéuticas. Si la grandiosidad no es psicótica, el psicólogo puede asumir su tratamiento. Si existe la posibilidad de un trastorno orgánico, puede ser necesaria la hospitalización para realizar un examen completo. Si se trata de un psicótico, hay que valorar la probabilidad de que el paciente siga un tratamiento ambulatorio y reciba una asistencia adecuada. Determínese si los familiares pueden supervisar al paciente y procurar que realice el tratamiento.


Farmacoterapia
(Unicamente por prescripción Médica).

Depende del diagnóstico definitivo. La agitación requiere tranquilización con una benzodiacepina, P. ej., oxacepán (Adumbrán) 10-30 mg orales, estazolam  0,5 –1 mg. V.O., loracepán (Orfidal) 1-2 mg V.O. o I.M. o un antipsicótico,  p. ej., trifluoperacina (Eskazine), tiotixeno, flufenacina o haloperidol, todos ellos administrados en dosis entre 2-5 mg V.O. o I.M., si el paciente sufre una psicosis.   La farmacoterapia de los trastornos de personalidad se centra en síntomas específicos. Los trastornos delirantes se tratan por lo general con antipsicóticos, si bien su eficacia resulta cuestionable. La manía y la esquizofrenia requie¬ren un plan terapéutico psicofarmacológico.


Referencias cruzadas:

Agitación, abstinencia alcohólica, intoxicación y abstinencia por anfetaminas y sustancias simpaticomiméticas, ansiedad, intoxicación y abstinencia por barbitúricos, sedantes, hipnóticos o ansioliticos, trastorno límite de la personalidad, trastorno delirante, manía, paranoia.

Fuente: Kaplan, Urgencias Psiquiátricas.


 
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